Veintiún días para desinflamarte, dormir mejor y volver a sentir tu cuerpo liviano. Sin pasar hambre, sin cocinar y sin hacerlo en soledad.
El programa completo son 21 días. Si es tu primera vez, podés arrancar con 7 o 14 · desde $ 9.900
Tres semanas para darle un descanso a tu cuerpo: sacar lo que inflama, ordenar los horarios y volver a sentir el cuerpo liviano.
Lo diseñaron nuestra nutricionista y nuestro equipo de cocina. Después de trece años cocinando para Montevideo, aprendimos que un plan solo funciona si dan ganas de comerlo.
Nada de polvos, batidos ni pastillas. Comida de verdad, con verdura que entra fresca y se cocina en nuestra cocina.
Todo llega la noche anterior. Abrís la heladera y comés. No hay que planificar, comprar, cocinar ni decidir nada: nosotros nos encargamos de todo.
500 ml de fruta y vegetales, distinto cada día. Es la forma más simple de arrancar bien sin tener que cocinar a las siete de la mañana.
El plato principal del día: proteína, vegetales y un carbohidrato entero. Pensado para que termines el mediodía sin hambre y sin sueño.
Para el bajón de las cinco, que es donde se cae la mayoría de los planes. Acá está previsto y viene rico.
Tibia, liviana y temprana. Es la comida que más cambia cómo amanecés al otro día, y por eso es la que más cuidamos.
Elaborado en una cocina que también trabaja con gluten: no es apto para personas celíacas.
Los días van seguidos, de lunes a lunes: el Detox funciona por continuidad, no por días sueltos. Si es tu primera vez, siete días alcanzan para sentir la diferencia; veintiuno son los que dejan el cambio instalado.
$ 354 por comida
$ 308 por comida · el mejor precio por día
$ 320 por comida
No todos los días se sienten igual, y saberlo de antemano es media batalla. Esto es lo que suele pasar, semana a semana.
Nadie sostiene tres semanas comiendo algo que no le gusta. Cuando comprás nos decís hasta tres alimentos que no querés ver, y no aparecen en ninguna de tus comidas.
Elegís tu plan y nos contás qué no comés
Ajustamos tu menú antes de que arranque
Recibís las tres semanas sin sorpresas
Pasá el mouse por cada una
Si tenés una alergia o una condición médica, contanos al comprar y lo revisamos con la nutricionista antes de arrancar.
La comida es la mitad del Detox. La otra mitad es saber qué esperar, tener a quién preguntarle y poder mirar hacia atrás y ver cuánto cambiaste.
Cada día encontrás qué comés, cómo te podés estar sintiendo, una tarea chiquita, una nota de valor y un espacio para anotar. Al terminar te llevás tu diario completo en PDF.
Del otro lado del WhatsApp hay una persona de nuestro equipo. Si algo no te cierra, si no te sentís bien, si no sabés qué pedir en un restaurante: escribís y te contestamos nosotros.
El plan lo arman nuestra nutricionista y nuestro equipo de cocina. Una cuida que sea correcto, la otra que dé ganas de comerlo. Las dos cosas o no funciona.
Terminar el día 21 y volver de golpe a comer como antes borra buena parte de lo logrado. Por eso seguimos una semana más: no es comida, es la guía día por día para reincorporar los alimentos de a uno.
Comer bien no es comer poco: es comer de verdad.
Una arma el plan, la otra lo cocina. Todo el menú del Detox pasa por las dos antes de salir.
De a un grupo por vez, con dos días de observación cada uno. Así sabés qué te cae bien y qué no.
Para que a la mañana no tengas que esperar a nadie. Abrís la heladera y ya está todo.
Recibís las cuatro comidas del día siguiente, el día anterior. Sin ventanas de mañana: el Detox se entrega siempre de noche.
El jueves se entrega lo del viernes y el sábado. El sábado, entre 15 y 18, se entrega lo del domingo y el lunes. No hay días sin comida.
Las botellas de vidrio vuelven con nosotros en la siguiente entrega. Menos plástico en tu cocina y en la nuestra.
Reseñas de Google de gente que hizo el programa.
Elegí tu plan, contanos qué no querés comer y arrancá el lunes que quieras. Del resto nos ocupamos nosotros.