Somos un equipo que se junta cada mañana a hacer algo simple y enorme a la vez: que alguien, en algún lugar de Montevideo, abra su vianda y sonría.
Empezamos cocinando para unas pocas familias de Montevideo y nunca dejamos de trabajar así: sabiendo para quién es cada comida.
Detrás de cada vianda hay un engranaje entero: quien la pensó, quien lavó y cortó, quien la cocinó, quien la pesó y la cerró, quien la llevó y quien te contesta cuando escribís. Si una sola de esas manos falla, no llega. Acá nadie es un detalle.
Somos un equipo humano antes que una cocina, y nos importa de verdad que las cosas salgan bien. Cocinar para otro es un acto de cariño. Suena grande para una vianda, pero es exactamente lo que hacemos todos los días.
Cinco áreas, un mismo salón. Así está organizada nuestra planta y así trabajamos: cada zona con su función, todas cerca, todas a la vista.
Somos muchos más de los que se ven. Estos son los que hacen que tu comida exista.
Nada tercerizado, nada comprado hecho. Si algo sale mal es nuestra responsabilidad y lo resolvemos nosotros, sin mandarte a hablar con otro.
No usamos bots ni respuestas automáticas. Escribís y te contesta alguien del equipo, que además sabe qué pediste la semana pasada.
Preliminares, cocina, empaquetado y logística trabajan en el mismo salón y se hablan. Cuando algo se traba, se resuelve entre todos antes de que salga a la calle.
No buscamos solo cocineros. Preliminares, empaquetado, logística, atención al cliente: cada área necesita gente que trabaje con ganas y trate bien a la comida y a las personas. Mandanos tu CV y contanos qué te gustaría hacer.
Elegí cómo querés empezar: resolvé tus comidas de la semana, hacé un Detox o traé a tu empresa.
Las fotos de cada persona van en los círculos.
Si algo que comiste te alegró el día, contáselo. Se los hacemos llegar impresos y los ponemos en la cocina: son las cosas que más levantan una mañana.