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La sobremesa

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Lo que cenás cambia cómo dormís (y al revés)
Hábitos y bienestar

Lo que cenás cambia cómo dormís (y al revés)

Agosto 2026·5 min de lectura

Dormir mal aumenta la grelina, la hormona que dispara el apetito. Al día siguiente comés más, y peor. Y eso vuelve a arruinar la noche.

De todos los hábitos que afectan cómo comemos, el sueño es el más subestimado y el que más rápido se nota.

Qué pasa cuando dormís poco

  • Sube la grelina, la hormona que da hambre.
  • Baja la leptina, la que avisa que ya comiste suficiente.
  • El cerebro busca más energía rápida, o sea azúcar y harinas.

No es antojo caprichoso: es una respuesta biológica bastante predecible.

Qué pasa al revés

Una cena pesada a las diez de la noche te obliga a digerir mientras dormís. El estómago tarda entre dos y cuatro horas en vaciarse, así que la primera mitad de la noche se va en eso y el descanso profundo se acorta.

Tres cambios que valen la pena

  • Cenar tres horas antes de acostarte, aunque sea cenando más temprano y no comiendo menos.
  • Bajar la cafeína después de las tres de la tarde.
  • Media hora sin pantallas antes de dormir. Es la intervención más simple y la más efectiva.

Cenar liviano, sin cocinar

Las cenas de Deliviandas están pensadas para eso: tibias, livianas y temprano.

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