Un plato que llega perfecto y se recalienta mal deja de ser un buen plato. Y casi siempre es por lo mismo.
1. Calentar todo junto al máximo
El arroz y el pollo no necesitan lo mismo. Si podés, calentá primero la parte con más humedad y sumá la seca al final.
2. No tapar
Sin tapa el vapor se escapa y la comida se reseca. Con tapa —o con un plato encima— el vapor recircula y la textura se sostiene.
3. Demasiado tiempo
Dos minutos en microondas suelen alcanzar. Cuatro minutos convierten cualquier proteína en goma.
4. Calentar la ensalada
Suena obvio y pasa todo el tiempo cuando viene en el mismo envase. Separala antes.
5. Recalentar dos veces
Además del sabor, es una cuestión de seguridad: recalentá solo la porción que vas a comer.
Si tenés horno o freidora de aire a mano, todo lo empanado y lo asado mejora muchísimo comparado con el microondas. Cinco minutos y queda como recién hecho.
Comida pensada para recalentar
Elegimos cortes, salsas y cocciones que aguanten bien el segundo calentado.
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