La abstinencia de cafeína es real: da dolor de cabeza, irritabilidad y cansancio, y aparece entre las doce y las veinticuatro horas de la última taza.
Si estás pensando en bajar el café, la clave es hacerlo de a poco y no de un día para el otro.
El descenso, semana a semana
- Semana 1: una taza menos que tu cantidad habitual. Si tomabas cuatro, tomá tres.
- Semana 2: una menos todavía, y ninguna después de las tres de la tarde.
- Semana 3: una sola a la mañana, o ninguna si ya no la extrañás.
Si extrañás el ritual y no la cafeína
Que es lo más común. La taza caliente entre las manos, la pausa, el olor: eso se reemplaza. Té verde, jengibre con limón, manzanilla, achicoria. Mismo gesto, misma pausa, sin la cafeína dando vueltas hasta la noche.
La cafeína tarda entre cinco y siete horas en reducirse a la mitad en tu cuerpo. Por eso el café de las cinco de la tarde puede seguir actuando a la medianoche, aunque te duermas igual.
El café no es el enemigo
No hace falta dejarlo para siempre. Lo interesante es probar dos o tres semanas sin él y después volver a tomarlo mirando una sola cosa: cómo dormís las noches en que lo tomás y cómo dormís las noches en que no.
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