La mitad del plato de vegetales, un cuarto de proteína, un cuarto de carbohidrato entero y una grasa buena arriba. Es todo.
La mayoría de los planes de alimentación fracasan porque exigen contar. Contar calorías, contar macros, pesar porciones. Eso funciona dos semanas y después nadie lo sostiene.
La proporción que sí se sostiene
- La mitad del plato: vegetales. Crudos, cocidos, asados, como quieras.
- Un cuarto: proteína. Pollo, pescado, carne, huevo, legumbres, tofu.
- Un cuarto: carbohidrato entero. Arroz integral, papa, boniato, quinoa, legumbres, un pan de verdad.
- Y una grasa buena arriba: aceite de oliva, palta, semillas.
Funciona en tu casa, en un restaurante y en la casa de tu suegra. No requiere balanza ni aplicación, y en tres o cuatro semanas la mano sola te sale.
Por qué esa proporción y no otra
Porque combina volumen, saciedad y energía estable. Los vegetales dan volumen sin peso; la proteína sostiene la saciedad durante horas; el carbohidrato entero libera energía de a poco en vez de en un pico. El resultado es que llegás a la comida siguiente sin ansiedad, que es la única definición práctica de que un plato funcionó.
O que te lo armemos nosotros
Menú nuevo cada semana, con esa proporción ya pensada en cada plato.
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